Y caes,
mas brillas,
acaso hasta chilles
con voz que te entregue
a los pocos suspiros que alivien.
Vicente Javier-F
GRACIAS POR ENTRAR EN ESTE TROCITO DE MUNDO PARTICULAR, POR AYUDARME A BUSCAR ESE MOMENTO DE PLACIDEZ. A VECES NOS LLEGA SINTIENDO LO BELLO, LO SUAVE Y SERENO. LO MISMO TE OCURREN LOS SALTOS DE ASOMBRO. LA VISTA LO APRECIA Y LO BUSCA INCESANTE.
GRACIAS DE NUEVO AL LEER LO QUE ESCRIBO. LO MISMO OS DIGO POR VER LO QUE VI.
GRACIAS DE NUEVO AL LEER LO QUE ESCRIBO. LO MISMO OS DIGO POR VER LO QUE VI.
martes, 25 de abril de 2017
sábado, 22 de abril de 2017
En una plaza unos niños
En una plaza unos niños:
gritan,
puja el aire más bien limpio,
lindo
y el viento se comporta estricto,
sin su permiso.
Y el aire contiene ayes
—era su juego—
de potencia casi altiva.
En una plaza siendo niños
—ya con suspiros—
jueves, 20 de abril de 2017
Antes de nacer
Por eso me salen los dientes antes de nacer
porque sé que cada instante no es ni antes
ni después, porque entiendo que la noche
encierra su día en su ser,
donde otra vez nacemos a su bien,
y el momento es el pupitre
para aprender otra vez.
Nacer cada
vez.
sábado, 25 de marzo de 2017
Polvo que nos viene
También sé de polvorientas manchas
por los rostros de la gente;
La tarde callada y quieta
(Una evocación de
Antonio Machado)
Siempre la tarde callada y quieta
junto a los álamos de la rivera.
Dicen que tienes nombre
Dicen que tienes nombre
como si fueras el dueño
de los sentidos que tiene.
Todos te llaman algo
como si fuera tu ser.
Sabes que te
sostienen
colgado del que te den.
Quiere ser una seña
de que en la tierra te ves,
mas nunca puede tener
domingo, 19 de marzo de 2017
Suspiro sagrado
Me quedo aquí sentado en pleno domingo,
desparramando el tiempo
por esos segundos de apego.
Y después de que se agoten todos
volveré a creer en su escudo
de día maduro, como ha de ser la espera,
una sucesión de intentos que sepan guardar los estados
de plena quimera. Así nos trata el tiempo,
colgados de toda su terca sentencia.
Y cuando sea extinto —el domingo—
crecerán las lonas que, en parte,
oculten los labios que el tiempo te ofrece
para rozar tu frente y dejarte anhelando
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