Vicente Javier-F

GRACIAS POR ENTRAR EN ESTE TROCITO DE MUNDO PARTICULAR. GRACIAS POR AYUDARME A BUSCAR ESE MOMENTO DE PLACIDEZ QUE A VECES NOS LLEGA SINTIENDO LO BELLO, LO SUAVE Y SERENO. LA VISTA LO APRECIA Y LO BUSCA INCESANTE.







GRACIAS DE NUEVO AL LEER LO QUE ESCRIBO. LO MISMO OS DIGO POR VER LO QUE VI.







jueves, 10 de agosto de 2017

Que marchó emanando frío

¿A qué huele un instante que se pierde,
un instante que ha dejado —incluso—
de ser antes?
Huele acaso a sensaciones imposibles,
a una atmósfera perdida que otorgara
leves toques engañosos de momentos retenidos
en acuífera memoria,
en las notas de ese lloro imperceptible
que sucede aunque creas que no es nieve
ese blanco espacio yerto
que marchó emanando frío.

Otra vez las nubes

Otra vez las nubes,
de nuevo subiendo a los sitios más altos,
atmósferas frías
y claros que quedan
bastante cerrados.
Párpados de vaho,
retienen al iris azul despistado
oculto, distante.
Si me dijeran las nubes qué empeño reclaman,
qué tul entretejen que nunca se acaba.

jueves, 3 de agosto de 2017

Patas, lo profundo de su marca


Hay unas inquietas patas de correr,
otras, clavadas, hincadas como varas
que fijaran su intención en cada suelo,
firme, señero, guardando la memoria
de otros pies que ya se fueron.
También clavan las piernas
su memoria equilibrada.
Entre piernas y patas
se va la mirada
y la suave intención de que corra la calma
y siempre el deseo de ver en el suelo
que cunda la marca.
Patas, piernas como patas;
patas como patas;
marcas, pies de las semblanzas.

viernes, 28 de julio de 2017

Algún día seremos astrofísicos

Algún día seremos astrofísicos
de nuestras nebulosas.
Aún cavamos fosas del cimiento emancipado
que sostenga nuestras dudas.

martes, 18 de julio de 2017

Sin lugar

¡A dónde vas a ir que el sonido importe;
sonido de tu queja irreparable y torpe!
¡A dónde quieres ir que el afán te empuje
y domine la exigencia de otra triste cumbre!
¡A dónde los lugares te parezcan triunfo
sabiendo que tu savia te afincó de nuevo
en ese quedo suelo de ceniza entero!

domingo, 16 de julio de 2017

Cuando caigan esas letras por el espacio vacío

(Mirando aún los libros)

Me queda tiempo para repasar los lomos y portadas
de los libros que se apilan en cualquier soporte anclado
a los suelos que notaron mis pisadas.
Miraré los libros con sus letras resaltadas
componiendo las carátulas estancas.
Ya no sé si se abrirán sus páginas.
No percibo si serán un buen abrigo
para el tiempo que me quede de retiro.
Ya no sé si la pasión alcanzará las yemas de mis dedos
y pasarán las hojas como hicieron cuando aún
sentían brío —tampoco mucho; todo hay que decirlo—.
Cuando caigan estas letras por el espacio vacío
de un deseo ya vencido, no será sino un derribo
de mi propio corazón sin tino.




Las miradas de otros siglos

Eran parroquias o anteiglesias, de traza más bien restringida a las miradas de perspectivas ya secas, como enmarcadas en un cansancio escrupulosamente antiguo, salidas de un rumor de siglos, donde todas esas piedras de sillar ennoblecido habrían dejado emparedadas las celadas, las espadas y cuchillos, las ventanas y postigos; las miradas de otros siglos.


Iglesias, ya secas, rumor, pertenecieron, siglos.


(Sacadas de una toma fotográfica  que, azarosamente, puso ante mí esas palabras del poemario “Arderá el hielo”, de Ilia Galán.)