Vicente Javier-F

GRACIAS POR ENTRAR EN ESTE TROCITO DE MUNDO PARTICULAR. GRACIAS POR AYUDARME A BUSCAR ESE MOMENTO DE PLACIDEZ QUE A VECES NOS LLEGA SINTIENDO LO BELLO, LO SUAVE Y SERENO. LA VISTA LO APRECIA Y LO BUSCA INCESANTE.







GRACIAS DE NUEVO AL LEER LO QUE ESCRIBO. LO MISMO OS DIGO POR VER LO QUE VI.







sábado, 24 de junio de 2017

Te embrutezco un poco


Si quieres, te embrutezco un poco,
te doy un abrazo,
te rozo los labios
y, poco a poco, te extraño tus ratos,
animalizando un tanto
ese otro trato que dicen humano
y viene hace tiempo
rozando finuras de guerra,
de espanto; de hambrunas espesas,
que arañan y arañan.
Así que, si quieres, te embrutezco un rato
y que quede y que quede
mi trato de humano.

domingo, 18 de junio de 2017

Los pueblos con verano de la infancia

(Aquel calor en los días de la infancia. Veranos en pueblos que no eran el mío. Aquí, la pubertad, en Anguciana, Augustiana Castra, La Rioja. Los veranos de la niñez, todos, habían transcurrido en Sajazarra, misma provincia. Estos recuerdos transcurren en un ambiente de pueblo y campos de regadío, por contraste al mío, de pleno secano. Sigo sintiendo la quietud pesada y polvorienta del secano; lo húmedo lo extraño, me retrae, salvo el pleno azul de La Costa de la Luz.)


Hacía calor en los pueblos con verano
de la infancia. Había choperas
y una larga sombra en ellas
que no aciertas a sorberla.
El río era sombrío: las pozas, los sotos:
marañas de la umbría.
A veces, los claros entre bóvedas de chopos
nos servían.
¡Jesús, que agua más fría!
Y otra vez al polvo seco del camino y de los
días. Polvo en los terrones de las fincas,
siempre pedigüeñas.
Manos que retiran los abrojos y las hierbas,
tubos con su agua en regadío,
hoces que no cortan, es que nuestras manos
son regadas por la savia todavía de la infancia.
Siguen las jornadas siendo largas,
bájate a la cuadra,
siente los hocicos y el gruñido de los cerdos
y las vacas.
Siguen siendo largas —también—
las calles que te llevan a las plazas.
Ruedas que se escapan,
bicis que recorren la esperanza.
Digamos que lo externo no reclama,
ni sabes lo que pasa.
Todo era verano y siempre en danza,
salvo alguna quietud
impuesta por el alma recogida
en los temores que atenazan.



sábado, 17 de junio de 2017

Seco viaje

Encalla este viaje.
Los huecos vacíos
la estancia quebrada
la tierra que ampara
—y solo la tierra—
los roces al alba
las hierbas sentadas.
Tantas, tantas…
Todas son cama.
Viaje en la nada.


jueves, 15 de junio de 2017

Cómo me desconoce ya

¿Ves la ciudad? ¿Notas cómo me desconoce
ya? Y esas florecillas no se acaban,
sus simientes las relanzan.
Siguen vivas, amarillas,
sonsacando los colores
a los meses
que más brillan.
¿Notas cómo
lo resalto
ya?

martes, 30 de mayo de 2017

Y tú

Y tú,
¿Sigues diciendo
que las ventanas no cierran
y penetra el exterior como corriente
revuelta,
tú,
que has rendido tu virtud
encadenando los miedos
a un extraño estar ausente
del pulular de lo externo?

Y tú,
¿has visto el color ameno
otorgado tras los quicios
de los portones
de encierro?

Sangre sin cielo,
alma mordida en profundo suspiro;
sangre que encierra
nociones de encuentro,
forzando un reguero que expanda
la fuerza que oprime tu celo.

Y tú,
¿llamas de nuevo;
sabes de encuentro?



domingo, 21 de mayo de 2017

Colócame en la boca

Colócame en la boca un algo,
acércame una rama de romero,
colócame una punta de esa fresa
y así, creyendo que me besa,
me atrevo y reconozco que es tu beso
aquello que se posa en mi deseo.

jueves, 18 de mayo de 2017

Otros pájaros

Se escuchan trinos de otros pájaros
distintos a cuando yo era niño.
Aquellos habrán muerto.
Yo también me estoy muriendo.
Pájaros distintos en los suelos
de unos parques que engendraron
pavimentos de otros tiempos.
No, yo no sigo sendas de estos suelos
que taparon mis momentos,
cuando yo era solo un signo
que me abría a mis designios.