Vicente Javier-F

GRACIAS POR ENTRAR EN ESTE TROCITO DE MUNDO PARTICULAR, POR AYUDARME A BUSCAR ESE MOMENTO DE PLACIDEZ. A VECES NOS LLEGA SINTIENDO LO BELLO, LO SUAVE Y SERENO. LO MISMO TE OCURREN LOS SALTOS DE ASOMBRO. LA VISTA LO APRECIA Y LO BUSCA INCESANTE.







GRACIAS DE NUEVO AL LEER LO QUE ESCRIBO. LO MISMO OS DIGO POR VER LO QUE VI.







lunes, 4 de abril de 2011

AIRE, VACÍO

Nada.
Aire.
Mente
difusa.
Trago
salvaje.
Trago
la nada
y lleno
mi ancha
morada,
de nada.
Aire.
Suelo
rasgado.
Dedos
dolidos
por polvo
de arena
arañando.
Manos
sin tacto
de abrazo
sonado.
Aire en el
cuerpo
vacío
de espacio.
Despacio
lo siento
al aire
sin cuerpo
y sin
pensamiento.
Masa
vacía.
Aire de
átomo
frío,
no existes;
no existo.

Vicente Javier-F

domingo, 3 de abril de 2011

PELDAÑOS

Peldaños que suben solos
a los trozos de los despojos.
No hay nadie que pise en ellos;
no hay nadie que suba a cielos
o a los desvanes austeros.
Escalas de pies sin dueños
pulidas por el señuelo
del brillo que va saliendo
por el frotado del tiempo.

jueves, 24 de marzo de 2011

ACASO...¿EL OCASO?

Vientos suaves
del ocaso
amargo.
Son sus corrientes
que acechan
dejándonos
aguda brecha.
Frota entonces
duro el pecho
por mantener
encendido
tu acompasado
latido.
Viento que abre
vereda
a la que siempre
se lleva
lo que un día ya no
queda.
El viento
no sabe de años;
la vida
no repara en daños:
es su destino
sin sino.
Sólo el que cree
saber
cree que sabe
de brisas,
y aquella que sopla
deprisa,
tranquilo,
que nunca
te avisa.

Vicente Javier-F

jueves, 17 de febrero de 2011

ECOS, QUE OS VAIS VENCIDOS

Ecos, que os vais vencidos,
¿de quién eran vuestros sonidos?

La tarde tendida soñaba que abría
los muros color azafrán.
La tarde irrumpía
con voz de color
bermellón.

Los hilos cargados de luz
batían fachadas
duchadas de cal.
los hilos gritaban
sollozos de amor.

Las calles callaban
silencios de ardor.
Las calles querían
la noche ya fría,
y ¡pobre del sol!,
que mandó su calor
gritando los ecos color
bermellón.

Vicente Javier-F

viernes, 4 de febrero de 2011

VEO LÁMPARAS ARDIENDO

Veo puentes quebradizos
sobre ríos de papel.
Veo lámparas ardiendo
en lo hondo de tu ser.
Ríos que pintaste azules
desgastaron sus orillas
tomando tierra a raudales.
¡Qué mordiscos dan los ríos
a la orilla que los guía!
¡Qué colores tan terrosos
de los barrancos vencidos!
¡Qué piedras tan desgastadas,
por los siglos succionadas!
¿Y de aquel azul pastel?
Ni lo has visto ni sabes de él.

Yo te conocí serena
como el aurora que asoma
rompiendo en destellos bellos
la oscuridad de mi alcoba.
Pasan los días de vida
pintando puentes de acero
que nos lleven al consuelo
de aquella orilla que veo.
Cada idea que yo tengo
por alcanzarla allí en frente,
provoca una grieta fuerte
en los tensores del puente.
Se cae mi idea que tengo
del azul y del acero.
Me quedo sin mi consuelo
al ver consumir en fuego
tu seno que antes fue cielo,
de azul que lo fue primero.
Ahora es oscuro fango,
que yo -turbado- contemplo,
lo mismo que voy mordiendo
tensores de duro hierro,
pues sé que el azul es sueño
y si persisto me quemo
en las lámparas ardiendo
dentro de tu seno-sueño.

Vicente Javier-F

domingo, 16 de enero de 2011

PALABRAS

Las palabras viven
porque no han dormido.
Las palabras siguen
en el magma oculto
de materias grises
que nos dan las pistas
de "a ver lo que dices".
En las sienes blandas
ellas nos asaltan
desbordando espacios
que estaban en blanco.
Y la mente sigue
provocando saltos
de enlaces pensados
para decir algo.
Mas... ¿qué decir tenemos
si el cerebro lleno
nos asalta pleno
de decires vanos?
¿Qué saltos llenamos
en el magma blanco?
¿Qué decir queremos
si ellas nos asaltan
y no somos dueños
del sentido pleno?

Vicente Javier-F

martes, 7 de diciembre de 2010

SOLO

Solo al sol.
Sólo soledad
y silencio;
sólo soledad sin sudor.
Sólo sentado
a la diestra del sol.

Sereno día de ratos de azul
sosiega las sombras
tumbadas de plano
en solares sembrados
de ocres sin luz.

Suave sol de los ocasos,
aunque abraces albas
de neblinas bravas,
sólo sirves de acertijo
simple. Pero, ¡ay!, mi sol:
paladeo solo tu temblor
sin sentir acaso
que el temblor soy yo.

Siembra en mis ojos
del semblante en reposo
simientes de rayos asidos
a los cielos sin brío.

Girasol de otoños
de sedosos hilos
de amarillo fino
-apenas percibidos-
devuélvenos tus ortos
más al norte tendidos.

Solo y soñando sol
sentado al borde
de la Osa Mayor;
sólo sereno sentir
porque sí, porque sí.

Vicente Javier-F