Cinco minutos más y llegaré al final.
Ya oigo los perros ladrar.
Al otro lado estarán los guardias, patrullando
tras la valla demencial.
Quedan barrancos y pinchos y un recuerdo
que me arrastra a no querer ni llegar.
Recuerdo el canto de los gallos cada mañana al despertar.
Se enseñorean tras mi testa aunque no tengan ni tierra
en la que escarbar. También recuerdo a mi madre, toda vestida de blanco,
diciendo que vaya asco. Todo el luchar en sus manos
para, al final, siempre gritar:"¡vete a juntar con los gringos!"
Y aquí me veo perdido, esperando a un tal contacto,
que me quitará los pesos y hundirá mi estima,
jodida por ser ya un estigma.
Muerdo el polvo mientras llega el día
de dejar la vida que me hastía.
Me vuelve a aparecer el gallo por la mente,
tan inquieta como las propias gallinas.
¡Siempre escarbando en la tierra!
Y quién sabe en qué me hundiré si paso a las tierras
que los propios gringos nos quitaron...
¡Maldito polvo estrellado!
Ni siquiera hablo como ellos. Me repantigo en sus tacos.
Tampoco es que cubra yo santos, aquí en este México incierto,
pero el poder de su credo me suena al poder
del dinero. ¡Y qué más me da si me entierran!
¡Me cago en el puto dinero!
Me doy la vuelta y escupo en el suelo.
Lo mismo me pudre mi pobre consuelo
que el ansia que llevo por ser otro nuevo.
Me pego la vuelta y en polvo me quedo.
Vicente Javier-F
GRACIAS POR ENTRAR EN ESTE TROCITO DE MUNDO PARTICULAR, POR AYUDARME A BUSCAR ESE MOMENTO DE PLACIDEZ. A VECES NOS LLEGA SINTIENDO LO BELLO, LO SUAVE Y SERENO. LO MISMO TE OCURREN LOS SALTOS DE ASOMBRO. LA VISTA LO APRECIA Y LO BUSCA INCESANTE.
GRACIAS DE NUEVO AL LEER LO QUE ESCRIBO. LO MISMO OS DIGO POR VER LO QUE VI.
GRACIAS DE NUEVO AL LEER LO QUE ESCRIBO. LO MISMO OS DIGO POR VER LO QUE VI.
domingo, 31 de mayo de 2015
sábado, 23 de mayo de 2015
Entre luz y triste olvido
Sombras hay en el camino,
por el borde mismo de los días.
Crecen horas que intangibles cuantifican
e interponen su masiva transcendencia
entre el cielo del atrás y el purgatorio
del continuo pulular sin más sentido,
y conforman esas sombras del camino,
tan opacas que no alcanzas a borrarlas
cada vez que sigues vivo.
Es posible que creyendo que caminas
estés quieto, sorteando amorfas sombras
que te cubren y te envuelven con desdén.
Es posible que en penumbra estés dormido
y que sueñes que el avance va contigo.
Son opacas las continuas horas ciegas
que en vislumbres se supone que las vemos.
Pero abrir tus ojos ciegos con el grito del nacido
y cerrarlos al silencio del no ser, todo habrá
sido un suspiro entre luz y triste olvido.
por el borde mismo de los días.
Crecen horas que intangibles cuantifican
e interponen su masiva transcendencia
entre el cielo del atrás y el purgatorio
del continuo pulular sin más sentido,
y conforman esas sombras del camino,
tan opacas que no alcanzas a borrarlas
cada vez que sigues vivo.
Es posible que creyendo que caminas
estés quieto, sorteando amorfas sombras
que te cubren y te envuelven con desdén.
Es posible que en penumbra estés dormido
y que sueñes que el avance va contigo.
Son opacas las continuas horas ciegas
que en vislumbres se supone que las vemos.
Pero abrir tus ojos ciegos con el grito del nacido
y cerrarlos al silencio del no ser, todo habrá
sido un suspiro entre luz y triste olvido.
sábado, 14 de febrero de 2015
En un invierno de cortinas en las nubes
En un invierno de cortinas en las nubes
no oigo el rumor de la luz por mi temblor.
Y así, por las hechuras de las brumas,
te derramas mustia sin tu flor.
Así te siento abierta a los reclamos
de mi voz. Así recojo el fondo de los dos.
Aquí sueño los mundos que el telar puesto
entre nubes no permite su extensión.
Ni tú ni yo ni un soplo entre los dos.
Quizás te sueñe abierta a los motivos
infinitos que seducen mi ilusión
cuando en mil tardes abiertas
a la oscura transición, imagino en otros suelos
delicada voz al sol.
Pero sé que no te tengo aunque te invento.
Y hasta escribo de corrido cómo puede ser tu voz,
en un coraje de ausencias que me incitan de continuo
a plasmar en los renglones cómo puedes ser sin yo.
Mas si no te di intención...
Puedo sentirte sencilla, toda de calma vestida
y ser enorme la inquietud por saber si pueblas
cumbres o llanuras aluviales; si las brumas que respiro
también serán tu dolor, o si acaso son primor.
Trazo figura en mi mente con tus rosados carrillos,
con tus cabellos ceñidos a la piel de tu candor.
Quisiera idear tus ojos... glaciales si pueblas nortes;
oscuros si eres moruna. Y en el trance de no verte,
la inquietud me desmorona. No sé inventarte fortuna.
no oigo el rumor de la luz por mi temblor.
Y así, por las hechuras de las brumas,
te derramas mustia sin tu flor.
Así te siento abierta a los reclamos
de mi voz. Así recojo el fondo de los dos.
Aquí sueño los mundos que el telar puesto
entre nubes no permite su extensión.
Ni tú ni yo ni un soplo entre los dos.
Quizás te sueñe abierta a los motivos
infinitos que seducen mi ilusión
cuando en mil tardes abiertas
a la oscura transición, imagino en otros suelos
delicada voz al sol.
Pero sé que no te tengo aunque te invento.
Y hasta escribo de corrido cómo puede ser tu voz,
en un coraje de ausencias que me incitan de continuo
a plasmar en los renglones cómo puedes ser sin yo.
Mas si no te di intención...
Puedo sentirte sencilla, toda de calma vestida
y ser enorme la inquietud por saber si pueblas
cumbres o llanuras aluviales; si las brumas que respiro
también serán tu dolor, o si acaso son primor.
Trazo figura en mi mente con tus rosados carrillos,
con tus cabellos ceñidos a la piel de tu candor.
Quisiera idear tus ojos... glaciales si pueblas nortes;
oscuros si eres moruna. Y en el trance de no verte,
la inquietud me desmorona. No sé inventarte fortuna.
sábado, 31 de enero de 2015
Es la historia de un zapato, que cayó desde las nubes
Ahora puedo yo soñar -quizás- que las nubes son
planetas donde viven los humildes seres grises invisibles,
que queriendo conocer mi mundo activo
muchas veces se abalanzan hasta el ras de mis mentiras
cotidianas y deambulan ocultando nuestras vistas
y esparciendo el interior de su planeta
por la vida que aquí abajo nos sujeta.
Mas no veo siluetas.
Son planetas que se posan o que viven enlazados
con los fríos siderales. Son planetas con las formas
que soñamos otorgarles, porque no sabemos ser
sin extender nuestro capricho, y hasta a veces
nos extraña que un planeta tenga vida de una forma
tan resuelta que se escape a nuestra mente abotargada.
Y no me extraña que un planeta llore gotas desde arriba,
pues cuando se ven repletos, de esa forma exteriorizan
que es mejor su ligereza, aunque duela el desprenderse,
que ser terca bola gruesa.
¡Ay! Un planeta.... y otro junto que deslizan sus hechuras
como soplos de acrobacias. Si lo quieren, nos visitan, y si no,
pierden la vista de esta bola grueso-estanca.
Ahora sueño en los planetas de vapores.
¿No son firmes? ¿Y no pueden ser sin rocas?
¡No!, me dirán desde la tierra precursora, y no puede haber
planetas tan pegados a tu puerta.
¿Y un planeta que se vuela? Eso no se da en la escuela...
Hay que ver qué sueño extraño. Mañana si me lo propongo
echaré al mar un zapato y veré que las hebillas
son las cimas bien nevadas de una isla que se mueve entre
las aguas que la mecen. No querré que se esté quieta.
Dedicada a mi amigo Ángel Benito, que tanta forma da a las nubes de su imaginación.
(*) Hay quien dividió a las personas pensando en las que solo ven nubes y en aquellas que les dan formas.
D. Ramón Gómez de la Serna divagó sobre las nubes diciendo: "El mejor destino que hay es el de supervisor de nubes, acostado en una hamaca mirando al cielo
planetas donde viven los humildes seres grises invisibles,
que queriendo conocer mi mundo activo
muchas veces se abalanzan hasta el ras de mis mentiras
cotidianas y deambulan ocultando nuestras vistas
y esparciendo el interior de su planeta
por la vida que aquí abajo nos sujeta.
Mas no veo siluetas.
Son planetas que se posan o que viven enlazados
con los fríos siderales. Son planetas con las formas
que soñamos otorgarles, porque no sabemos ser
sin extender nuestro capricho, y hasta a veces
nos extraña que un planeta tenga vida de una forma
tan resuelta que se escape a nuestra mente abotargada.
Y no me extraña que un planeta llore gotas desde arriba,
pues cuando se ven repletos, de esa forma exteriorizan
que es mejor su ligereza, aunque duela el desprenderse,
que ser terca bola gruesa.
¡Ay! Un planeta.... y otro junto que deslizan sus hechuras
como soplos de acrobacias. Si lo quieren, nos visitan, y si no,
pierden la vista de esta bola grueso-estanca.
Ahora sueño en los planetas de vapores.
¿No son firmes? ¿Y no pueden ser sin rocas?
¡No!, me dirán desde la tierra precursora, y no puede haber
planetas tan pegados a tu puerta.
¿Y un planeta que se vuela? Eso no se da en la escuela...
Hay que ver qué sueño extraño. Mañana si me lo propongo
echaré al mar un zapato y veré que las hebillas
son las cimas bien nevadas de una isla que se mueve entre
las aguas que la mecen. No querré que se esté quieta.
Dedicada a mi amigo Ángel Benito, que tanta forma da a las nubes de su imaginación.
(*) Hay quien dividió a las personas pensando en las que solo ven nubes y en aquellas que les dan formas.
D. Ramón Gómez de la Serna divagó sobre las nubes diciendo: "El mejor destino que hay es el de supervisor de nubes, acostado en una hamaca mirando al cielo
miércoles, 17 de diciembre de 2014
Hay aldeas indivisas
Hay aldeas indivisas. Aires;
polvos que las hieren.
Hay contornos que contienen
cielos de otros lares. Señas;
trazos de otros seres.
Hay aldeas que perfuman aires
que no salen. Temen.
Hay lugares que no tienen
un lugar para ocultar,
al aire.
polvos que las hieren.
Hay contornos que contienen
cielos de otros lares. Señas;
trazos de otros seres.
Hay aldeas que perfuman aires
que no salen. Temen.
Hay lugares que no tienen
un lugar para ocultar,
al aire.
miércoles, 26 de noviembre de 2014
Solo llego a las noches
Solo llego a las noches como un reo,
con una condena obtusa que me impide ver tu bien.
Solo enciendo mis días mientras tú me ves ceder
ante ese ataque de ausencias que me obligan a no ser.
Solo llego a las noches con los duelos de las dudas del porqué,
con las dudas del motivo de la ausencia de mi ser mientras no ve.
con una condena obtusa que me impide ver tu bien.
Solo enciendo mis días mientras tú me ves ceder
ante ese ataque de ausencias que me obligan a no ser.
Solo llego a las noches con los duelos de las dudas del porqué,
con las dudas del motivo de la ausencia de mi ser mientras no ve.
domingo, 16 de noviembre de 2014
EL FRÍO
El frío recubre la espesa capa
que se agrieta, el mullido de las secas hojas
tiesas. El frío detiene el fulgor de toda sabia,
resquebraja el hoy cuando se acaba,
y sin dejar soltura en las palabras
las congela en estrías cristalinas.
Geométricos instantes de los hielos.
Los sonidos solo tiemblan esparcidos
por el blanco vaho vacío.
que se agrieta, el mullido de las secas hojas
tiesas. El frío detiene el fulgor de toda sabia,
resquebraja el hoy cuando se acaba,
y sin dejar soltura en las palabras
las congela en estrías cristalinas.
Geométricos instantes de los hielos.
Los sonidos solo tiemblan esparcidos
por el blanco vaho vacío.
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