Vicente Javier-F

GRACIAS POR ENTRAR EN ESTE TROCITO DE MUNDO PARTICULAR, POR AYUDARME A BUSCAR ESE MOMENTO DE PLACIDEZ. A VECES NOS LLEGA SINTIENDO LO BELLO, LO SUAVE Y SERENO. LO MISMO TE OCURREN LOS SALTOS DE ASOMBRO. LA VISTA LO APRECIA Y LO BUSCA INCESANTE.







GRACIAS DE NUEVO AL LEER LO QUE ESCRIBO. LO MISMO OS DIGO POR VER LO QUE VI.







martes, 18 de diciembre de 2018

Alma de zapato







He entregado el alma de zapato
a los suelos pertinentes con los roces leves.

En estos días como suelas, tan pegados a los granos de la tierra
que no arquean sino efímeros sustratos de su luz.

Estos síntomas de suela, de equilibrios en el ras de las pisadas,
junto al vuelo de un tostado ronroneo de las hojas sin su voz.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Así como caen tus ojos


Así como caen tus ojos
al profundo lago oscuro,
así se me van los míos
a ese abismo impenetrado
por la luz que te embadurna
mientras bajas a los cienos
y se encuentran nuestras almas.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Los sangrantes ojos negros

¿Por qué
g
e
m
i
r
en los momentos
que se olvidan
del
a         o?
  g    d
    ra

¿Por qué los labios,
los sangrantes ojos negros
se te
e
s
c
u
r
r
e
n
a lo vano?

domingo, 2 de diciembre de 2018

Sentar la propia espera


Sentar la propia espera
en un trono tan blanco
que le suban sentenciosos negros,
como ocupas de su tiempo quebradizo,
cuando bien pudiera parecernos asentada —ella,
la que tanto hacía por dejarnos embaucar cada segundo
por el triste influjo de una atmósfera que hilaba eternidades.

domingo, 18 de noviembre de 2018

Cuando aún éramos tiernos recorridos


Cuando aún éramos tiernos recorridos,
y pasábamos ajenos
—yo ya en ti; tú ya en mi rostro—,
sin el turbio estar pendientes
de los ogros en los ojos
del de en frente.
Cuando aún tomabas tiempo en detenerte
en la estufa de mis hombros,
mucho antes de entregar mis omoplatos
al destino indiferente
—al sentir que no haya manos caldeando la inclemencia—.

He volado infinito en esta noche


He volado infinito en esta noche
con el sueño liviano en mis adentros.
He sentido caricias de lo ausente
y de nada servían los desvelos
porque todo se queda en un señuelo.

domingo, 4 de noviembre de 2018

Una noche


Una noche incierta,
con la idea de lo oscuro traicionada,
con los ogros liberados
y un perfume de azucena por los granos de sus citas.

Una luz del pensamiento
rebajaba aquel motivo ennegrecido,
que por siglos la domina.

Una noche, solo una,
cuando el alba era cuestión de olvido,
cuando todos los temores fueron sobras
de una oculta primavera.

Solo una,
cuando quise que la luz no amaneciera.

(Es de día.
No me digan que otra noche ya despierta.)