Ecos, que os vais vencidos,
¿de quién eran vuestros sonidos?
La tarde tendida soñaba que abría
los muros color azafrán.
La tarde irrumpía
con voz de color
bermellón.
Los hilos cargados de luz
batían fachadas
duchadas de cal.
los hilos gritaban
sollozos de amor.
Las calles callaban
silencios de ardor.
Las calles querían
la noche ya fría,
y ¡pobre del sol!,
que mandó su calor
gritando los ecos color
bermellón.
Vicente Javier-F
Vicente Javier-F
GRACIAS POR ENTRAR EN ESTE TROCITO DE MUNDO PARTICULAR, POR AYUDARME A BUSCAR ESE MOMENTO DE PLACIDEZ. A VECES NOS LLEGA SINTIENDO LO BELLO, LO SUAVE Y SERENO. LO MISMO TE OCURREN LOS SALTOS DE ASOMBRO. LA VISTA LO APRECIA Y LO BUSCA INCESANTE.
GRACIAS DE NUEVO AL LEER LO QUE ESCRIBO. LO MISMO OS DIGO POR VER LO QUE VI.
GRACIAS DE NUEVO AL LEER LO QUE ESCRIBO. LO MISMO OS DIGO POR VER LO QUE VI.
jueves, 17 de febrero de 2011
viernes, 4 de febrero de 2011
VEO LÁMPARAS ARDIENDO
Veo puentes quebradizos
sobre ríos de papel.
Veo lámparas ardiendo
en lo hondo de tu ser.
Ríos que pintaste azules
desgastaron sus orillas
tomando tierra a raudales.
¡Qué mordiscos dan los ríos
a la orilla que los guía!
¡Qué colores tan terrosos
de los barrancos vencidos!
¡Qué piedras tan desgastadas,
por los siglos succionadas!
¿Y de aquel azul pastel?
Ni lo has visto ni sabes de él.
Yo te conocí serena
como el aurora que asoma
rompiendo en destellos bellos
la oscuridad de mi alcoba.
Pasan los días de vida
pintando puentes de acero
que nos lleven al consuelo
de aquella orilla que veo.
Cada idea que yo tengo
por alcanzarla allí en frente,
provoca una grieta fuerte
en los tensores del puente.
Se cae mi idea que tengo
del azul y del acero.
Me quedo sin mi consuelo
al ver consumir en fuego
tu seno que antes fue cielo,
de azul que lo fue primero.
Ahora es oscuro fango,
que yo -turbado- contemplo,
lo mismo que voy mordiendo
tensores de duro hierro,
pues sé que el azul es sueño
y si persisto me quemo
en las lámparas ardiendo
dentro de tu seno-sueño.
Vicente Javier-F
sobre ríos de papel.
Veo lámparas ardiendo
en lo hondo de tu ser.
Ríos que pintaste azules
desgastaron sus orillas
tomando tierra a raudales.
¡Qué mordiscos dan los ríos
a la orilla que los guía!
¡Qué colores tan terrosos
de los barrancos vencidos!
¡Qué piedras tan desgastadas,
por los siglos succionadas!
¿Y de aquel azul pastel?
Ni lo has visto ni sabes de él.
Yo te conocí serena
como el aurora que asoma
rompiendo en destellos bellos
la oscuridad de mi alcoba.
Pasan los días de vida
pintando puentes de acero
que nos lleven al consuelo
de aquella orilla que veo.
Cada idea que yo tengo
por alcanzarla allí en frente,
provoca una grieta fuerte
en los tensores del puente.
Se cae mi idea que tengo
del azul y del acero.
Me quedo sin mi consuelo
al ver consumir en fuego
tu seno que antes fue cielo,
de azul que lo fue primero.
Ahora es oscuro fango,
que yo -turbado- contemplo,
lo mismo que voy mordiendo
tensores de duro hierro,
pues sé que el azul es sueño
y si persisto me quemo
en las lámparas ardiendo
dentro de tu seno-sueño.
Vicente Javier-F
domingo, 16 de enero de 2011
PALABRAS
Las palabras viven
porque no han dormido.
Las palabras siguen
en el magma oculto
de materias grises
que nos dan las pistas
de "a ver lo que dices".
En las sienes blandas
ellas nos asaltan
desbordando espacios
que estaban en blanco.
Y la mente sigue
provocando saltos
de enlaces pensados
para decir algo.
Mas... ¿qué decir tenemos
si el cerebro lleno
nos asalta pleno
de decires vanos?
¿Qué saltos llenamos
en el magma blanco?
¿Qué decir queremos
si ellas nos asaltan
y no somos dueños
del sentido pleno?
Vicente Javier-F
porque no han dormido.
Las palabras siguen
en el magma oculto
de materias grises
que nos dan las pistas
de "a ver lo que dices".
En las sienes blandas
ellas nos asaltan
desbordando espacios
que estaban en blanco.
Y la mente sigue
provocando saltos
de enlaces pensados
para decir algo.
Mas... ¿qué decir tenemos
si el cerebro lleno
nos asalta pleno
de decires vanos?
¿Qué saltos llenamos
en el magma blanco?
¿Qué decir queremos
si ellas nos asaltan
y no somos dueños
del sentido pleno?
Vicente Javier-F
martes, 7 de diciembre de 2010
SOLO
Solo al sol.
Sólo soledad
y silencio;
sólo soledad sin sudor.
Sólo sentado
a la diestra del sol.
Sereno día de ratos de azul
sosiega las sombras
tumbadas de plano
en solares sembrados
de ocres sin luz.
Suave sol de los ocasos,
aunque abraces albas
de neblinas bravas,
sólo sirves de acertijo
simple. Pero, ¡ay!, mi sol:
paladeo solo tu temblor
sin sentir acaso
que el temblor soy yo.
Siembra en mis ojos
del semblante en reposo
simientes de rayos asidos
a los cielos sin brío.
Girasol de otoños
de sedosos hilos
de amarillo fino
-apenas percibidos-
devuélvenos tus ortos
más al norte tendidos.
Solo y soñando sol
sentado al borde
de la Osa Mayor;
sólo sereno sentir
porque sí, porque sí.
Vicente Javier-F
Sólo soledad
y silencio;
sólo soledad sin sudor.
Sólo sentado
a la diestra del sol.
Sereno día de ratos de azul
sosiega las sombras
tumbadas de plano
en solares sembrados
de ocres sin luz.
Suave sol de los ocasos,
aunque abraces albas
de neblinas bravas,
sólo sirves de acertijo
simple. Pero, ¡ay!, mi sol:
paladeo solo tu temblor
sin sentir acaso
que el temblor soy yo.
Siembra en mis ojos
del semblante en reposo
simientes de rayos asidos
a los cielos sin brío.
Girasol de otoños
de sedosos hilos
de amarillo fino
-apenas percibidos-
devuélvenos tus ortos
más al norte tendidos.
Solo y soñando sol
sentado al borde
de la Osa Mayor;
sólo sereno sentir
porque sí, porque sí.
Vicente Javier-F
domingo, 28 de noviembre de 2010
BLANCO
Blanco sin nieve.
Agua que grita
y se paraliza.
Sabias hundidas
que huyen del peso
mojado. Blanco en el campo,
blanco en el blanco.
Terrón destrozado
y la sabia que sigue
bajando. Sube la escarcha,
el insecto se marcha,
el insecto se para en la helada.
La calle pelada.
¿Quién se entromete
en la lucha de capas
tan blancas?
Bocas selladas.
No quieren ver sus palabras
borradas, hoy en la madrugada.
Luego en la tarde ¿templada?
se oirán las palabras
del susto mojadas.
El ego, el instinto y la vida
ya no verán nada
que indique la capa
tan blanca. Los pechos hinchados
saldrán a las calles pobladas:
"¡Vaya con la helada!,
casi patino en la placa quebrada
hoy en la mañana."
Sólo las tejas tan blancas
y el humo expulsado
de los lares sellados
saben de calles calladas
y de almas tapadas.
Sólo el que calla
sabe que supo del agua
estrellada y pisó el primer escalón.
Allí vio en derredor
el blanco clamor.
VICENTE JAVIER-F
Agua que grita
y se paraliza.
Sabias hundidas
que huyen del peso
mojado. Blanco en el campo,
blanco en el blanco.
Terrón destrozado
y la sabia que sigue
bajando. Sube la escarcha,
el insecto se marcha,
el insecto se para en la helada.
La calle pelada.
¿Quién se entromete
en la lucha de capas
tan blancas?
Bocas selladas.
No quieren ver sus palabras
borradas, hoy en la madrugada.
Luego en la tarde ¿templada?
se oirán las palabras
del susto mojadas.
El ego, el instinto y la vida
ya no verán nada
que indique la capa
tan blanca. Los pechos hinchados
saldrán a las calles pobladas:
"¡Vaya con la helada!,
casi patino en la placa quebrada
hoy en la mañana."
Sólo las tejas tan blancas
y el humo expulsado
de los lares sellados
saben de calles calladas
y de almas tapadas.
Sólo el que calla
sabe que supo del agua
estrellada y pisó el primer escalón.
Allí vio en derredor
el blanco clamor.
VICENTE JAVIER-F
miércoles, 24 de noviembre de 2010
NIÑOS
Niños, palabras y besos...
¿Quién dijo traviesos?
Niños, pasiones y versos...
¿Quién dijo perversos?
Suspiros de ánimo inmenso...
ahora sé lo que pienso:
en este mundo algo tenso
son su completo reverso.
Los días con su algarabía
no mandan mañanas muy frías,
su propia pasión y alegría
deshacen el vaho que se cría.
Palabras, dibujos me envían
y esto yo no lo sabía.
Bendita ilusión este día:
ha sido en sí melodía.
VICENTE JAVIER-F
*Dedicado a todos los niños y niñas del C.P. Condado de Treviño, en especial a los de tercero y cuarto de primaria, que un día me enseñaron por entero la belleza y el cariño pleno.
¿Quién dijo traviesos?
Niños, pasiones y versos...
¿Quién dijo perversos?
Suspiros de ánimo inmenso...
ahora sé lo que pienso:
en este mundo algo tenso
son su completo reverso.
Los días con su algarabía
no mandan mañanas muy frías,
su propia pasión y alegría
deshacen el vaho que se cría.
Palabras, dibujos me envían
y esto yo no lo sabía.
Bendita ilusión este día:
ha sido en sí melodía.
VICENTE JAVIER-F
*Dedicado a todos los niños y niñas del C.P. Condado de Treviño, en especial a los de tercero y cuarto de primaria, que un día me enseñaron por entero la belleza y el cariño pleno.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
SECAS HOJAS DE ADIÓS
Secas hojas de adiós
cuelgan de ramas musgosas.
Secas hojas de amarillo fulgor
se escapan graciosas
sabiendo que pierden color.
Secas hojas con mancha marrón
ahora volando ya pierden vigor;
ahora lo prestan al suelo revuelto.
Se dejan mecer por el viento;
lo siguen sabiendo el capricho que lleva.
Vuelan un rato y caen de cansancio.
La lluvia las pega a cualquier superficie
dorada, marrón, verdosa y mojada.
Y allí quedan secas de antiguo color;
y allí tan mojadas de lluvia otoñal.
Pasarán ¿Quiénes pasarán?:
caballos, conejos y fieros jabatos,
que igual no las tocan;
que igual las aplastan.
Mas no importa ¡Qué más da!
Sus fibras inertes quebradas están.
La tierra las quiere para prosperar;
los hongos silvestres de cama las tienen.
¡Secas hojas de adiós!
Ya no recuerdan su antiguo color.
Las ramas musgosas detrás de las nieblas
esperan las nieves copiosas que hielan su sabia.
Las ramas tendidas al aire y al cielo
no olvidan el vuelo de las que perdieron
y saben la forma, el color y el aroma
de la hoja que brota, que brota y que brota
con sólo esperar el rayo más alto del sol superior,
con sólo aguardar al aire más tibio de siempre empezar.
VICENTE JAVIER-F
cuelgan de ramas musgosas.
Secas hojas de amarillo fulgor
se escapan graciosas
sabiendo que pierden color.
Secas hojas con mancha marrón
ahora volando ya pierden vigor;
ahora lo prestan al suelo revuelto.
Se dejan mecer por el viento;
lo siguen sabiendo el capricho que lleva.
Vuelan un rato y caen de cansancio.
La lluvia las pega a cualquier superficie
dorada, marrón, verdosa y mojada.
Y allí quedan secas de antiguo color;
y allí tan mojadas de lluvia otoñal.
Pasarán ¿Quiénes pasarán?:
caballos, conejos y fieros jabatos,
que igual no las tocan;
que igual las aplastan.
Mas no importa ¡Qué más da!
Sus fibras inertes quebradas están.
La tierra las quiere para prosperar;
los hongos silvestres de cama las tienen.
¡Secas hojas de adiós!
Ya no recuerdan su antiguo color.
Las ramas musgosas detrás de las nieblas
esperan las nieves copiosas que hielan su sabia.
Las ramas tendidas al aire y al cielo
no olvidan el vuelo de las que perdieron
y saben la forma, el color y el aroma
de la hoja que brota, que brota y que brota
con sólo esperar el rayo más alto del sol superior,
con sólo aguardar al aire más tibio de siempre empezar.
VICENTE JAVIER-F
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