Esto es un viaje a Comala
lleno de historias que fueron
y de otras que siguen siendo.
El polvo del recorrido,
el polvo de los caminos
antes de ver el pueblo,
ese nos va impregnando.
Ahora recuerda la gente
el polvo de los ausentes
sabiendo o quizá ignorando
que llevamos la ceniza
de los pies hasta la frente.
Cada vez que un alma vuela
dejando su cuerpo inerte,
yo sé que no se va sola.
Aunque rindamos honores
ella mengua los valores
de los que esperamos tregua.
VICENTE JAVIER-F
Vicente Javier-F
GRACIAS POR ENTRAR EN ESTE TROCITO DE MUNDO PARTICULAR, POR AYUDARME A BUSCAR ESE MOMENTO DE PLACIDEZ. A VECES NOS LLEGA SINTIENDO LO BELLO, LO SUAVE Y SERENO. LO MISMO TE OCURREN LOS SALTOS DE ASOMBRO. LA VISTA LO APRECIA Y LO BUSCA INCESANTE.
GRACIAS DE NUEVO AL LEER LO QUE ESCRIBO. LO MISMO OS DIGO POR VER LO QUE VI.
GRACIAS DE NUEVO AL LEER LO QUE ESCRIBO. LO MISMO OS DIGO POR VER LO QUE VI.
sábado, 30 de octubre de 2010
jueves, 28 de octubre de 2010
ZAHARA
Tengo un palacio esperando
a mi Zahara anhelada
siempre resueño su encanto
en mis cojines y almohadas.
Yo tengo un trono de oro
para que muestre su rostro
todo teñido de moro.
Sólo el mármol que yo vea
que simule su tersura
pisarán sus dedos sueltos.
Tengo un recinto cerrado
no lejos de mi Corduva.
Tengo un recinto que veo
como medina encantada.
En su palacio de ensueño
tapada la quiero entera
porque guarde su frescura.
Que nadie sueñe su piel
si no pertenece al harén.
Querré bullicio en las calles
y tapices de laurel.
Adelfas para el susurro
de todo mosquito fiero.
Que no sientan su fina piel
pringada de olivo y miel.
Todo el palacio cerrado
porque se quede allí estanco
el aroma del naranjo.
Tengo ganas de escuchar
los sonidos de un zagal
que su corazón herede
y también sea capaz
de dar luz a un pedregal,
tal como su Abderramán,
lujuria de Al Corán,
y fino como su madre
para que siempre suspire
por la gloria de mi estirpe.
Suben espirales altas
por las columnas doradas.
Las hojas de los acantos
cuelgan por sus cuellos largos,
y en los ratos de mi espera,
o rejuvenezco o muero,
tengo yo un sentido huerto
donde me veo bien quieto
mirando por sus adentros
todos encantos soñados.
Mirando sueño despierto
los encantos de mi amada
y hasta le pongo su nombre
a este recinto de ensueño.
Vicente Javier-F
a mi Zahara anhelada
siempre resueño su encanto
en mis cojines y almohadas.
Yo tengo un trono de oro
para que muestre su rostro
todo teñido de moro.
Sólo el mármol que yo vea
que simule su tersura
pisarán sus dedos sueltos.
Tengo un recinto cerrado
no lejos de mi Corduva.
Tengo un recinto que veo
como medina encantada.
En su palacio de ensueño
tapada la quiero entera
porque guarde su frescura.
Que nadie sueñe su piel
si no pertenece al harén.
Querré bullicio en las calles
y tapices de laurel.
Adelfas para el susurro
de todo mosquito fiero.
Que no sientan su fina piel
pringada de olivo y miel.
Todo el palacio cerrado
porque se quede allí estanco
el aroma del naranjo.
Tengo ganas de escuchar
los sonidos de un zagal
que su corazón herede
y también sea capaz
de dar luz a un pedregal,
tal como su Abderramán,
lujuria de Al Corán,
y fino como su madre
para que siempre suspire
por la gloria de mi estirpe.
Suben espirales altas
por las columnas doradas.
Las hojas de los acantos
cuelgan por sus cuellos largos,
y en los ratos de mi espera,
o rejuvenezco o muero,
tengo yo un sentido huerto
donde me veo bien quieto
mirando por sus adentros
todos encantos soñados.
Mirando sueño despierto
los encantos de mi amada
y hasta le pongo su nombre
a este recinto de ensueño.
Vicente Javier-F
viernes, 22 de octubre de 2010
QUE LLEGUE EL TEATRO QUE DICES
Ojalá que llegue el teatro a las doce;
ojalá que llegue también a las noches
y sienta la luz de su goce.
Que engañe a los sueños atroces
y queden los sólo felices.
Mamporros... y rojas narices.
Quiero soñar lo que dices.
Quiero sueños con final de perdices,
de esos que siempre predices.
No quiero heridas de linces.
Quiero que en mí se eternice
sólo un teatro cubierto en barnices,
y luego en mis sueños despacio me meces.
Dice mi niña que dice:
"No sé qué viene a mis sueños".
Pide mi niña que pide:
"Borra esos seres extraños".
Que siempre mi niña tenga dulces sueños,
Y ahora, soñemos tablados felices.
¡Schisssssssssssssss...!
Vicente Javier-F
ojalá que llegue también a las noches
y sienta la luz de su goce.
Que engañe a los sueños atroces
y queden los sólo felices.
Mamporros... y rojas narices.
Quiero soñar lo que dices.
Quiero sueños con final de perdices,
de esos que siempre predices.
No quiero heridas de linces.
Quiero que en mí se eternice
sólo un teatro cubierto en barnices,
y luego en mis sueños despacio me meces.
Dice mi niña que dice:
"No sé qué viene a mis sueños".
Pide mi niña que pide:
"Borra esos seres extraños".
Que siempre mi niña tenga dulces sueños,
Y ahora, soñemos tablados felices.
¡Schisssssssssssssss...!
Vicente Javier-F
jueves, 14 de octubre de 2010
VAN A DAR LAS DIEZ Y DIEZ.
-Van a dar las diez y diez.
-¿Y qué?
-Quieto estoy por no poder.
-¿El qué?
-Avanzar o estar de pie.
-¿Por qué?
-Son ahora las diez y diez.
-¿Qué más da la hora que es?
-Pronto serán casi y diez.
-¿Ves el hueco en los minutos?
-Veo el hoyo en los sentidos.
-¿Sientes entonces el tiempo?
-Siento surcos desmedidos.
-¿Cuentas horas sin sentido?
-Cuento despacio el vacío.
-¿El vacío no es la nada?
-El vacío es tu mañana.
-¿Y el tiempo que correrá?
-Nada llega si lo esperas.
-¿Qué esperas tú del mañana?
-Yo no espero; sólo siento.
-¿Y por qué te duele el tiempo?
-Sólo fluye y me interfiere.
-¿Has hecho ya tus deberes?
-Lo que pude quedó atrás.
-¿Ves tú bien lo que dejaste?
-Sólo existe este presente.
-¿Sientes bien este momento?
-El momento está y se va.
-¿Cómo fluye tu sentir?
-Sintiendo lo que me da.
-¿Nada tomarás ya más?
-Escucho el ahora y ¡ya!
-Dime, ¿sabes qué te salvará?
-Mi momento en mi lugar.
-¿Es bello ese tu lugar?
-Sólo dentro puede estar.
-¿Dentro de tu soledad?
-Dentro de mi cavidad.
-¿Qué cabe en tu transitar?
-Sonidos del palpitar.
-¿Hasta qué hora llegarás?
-Sigo montado en el tiempo,
yo no sé si cesará.
VICENTE JAVIER-F
-¿Y qué?
-Quieto estoy por no poder.
-¿El qué?
-Avanzar o estar de pie.
-¿Por qué?
-Son ahora las diez y diez.
-¿Qué más da la hora que es?
-Pronto serán casi y diez.
-¿Ves el hueco en los minutos?
-Veo el hoyo en los sentidos.
-¿Sientes entonces el tiempo?
-Siento surcos desmedidos.
-¿Cuentas horas sin sentido?
-Cuento despacio el vacío.
-¿El vacío no es la nada?
-El vacío es tu mañana.
-¿Y el tiempo que correrá?
-Nada llega si lo esperas.
-¿Qué esperas tú del mañana?
-Yo no espero; sólo siento.
-¿Y por qué te duele el tiempo?
-Sólo fluye y me interfiere.
-¿Has hecho ya tus deberes?
-Lo que pude quedó atrás.
-¿Ves tú bien lo que dejaste?
-Sólo existe este presente.
-¿Sientes bien este momento?
-El momento está y se va.
-¿Cómo fluye tu sentir?
-Sintiendo lo que me da.
-¿Nada tomarás ya más?
-Escucho el ahora y ¡ya!
-Dime, ¿sabes qué te salvará?
-Mi momento en mi lugar.
-¿Es bello ese tu lugar?
-Sólo dentro puede estar.
-¿Dentro de tu soledad?
-Dentro de mi cavidad.
-¿Qué cabe en tu transitar?
-Sonidos del palpitar.
-¿Hasta qué hora llegarás?
-Sigo montado en el tiempo,
yo no sé si cesará.
VICENTE JAVIER-F
martes, 21 de septiembre de 2010
OLORES QUE TAPAN POLVO
¿Notas cómo pierde altura
lento el sol en su bravura
después de alcanzar altivo
su cumbre en el firmamento?
¿Notas tú ya los sabores
de las mieles, no sólo en las ricas
flores; de lo dulce, no sólo en pesadas
ramas, de suaves melocotones,
con pieles cual tus mejillas?
Huele el campo a las semillas
que crecieron bien regadas
cuando abril lloró sus gotas
y el verano hizo su gesto
de agostar lo que ya tieso
en un puro crujir reseco
sucumbió al hombre y al tiempo.
Huele al fruto que colgando
si tú no pones la mano
de maduro se caerá,
rodando por los ribazos
o aplastado en lo más llano
dándole a la tierra madre
pulpa tierna, fruto amable.
¿Hueles tú a tierra mojada
que mullida por las hojas
y arrastradas por los vientos
nos muestran camino en polvo
de estío más bien vencido?
¿Siente tu piel diferente
que, ora frío, ora caliente,
este aire tan variable
humedece las mañanas
con sus gotas de rocío
que acarician nuestros sueños
cuando buscamos perdidos
esa manta que sobraba?
¿Hueles todos los olores
que la tierra a borbotones
nos ofrece porque inquieta
pronto impondrá su quietud?
¿Hueles tú las mil razones
que la tierra y sus retoños
gritan soltando porciones
de bocados bien maduros
antes de que el firmamento
quiera blanco, frío y duro
el terreno que pisamos?
¿Sientes tú las mil preguntas
que si abrimos las ventanas
nos abruman todas juntas
ya fijes tus ojos firmes
en la tierra previsible
o en el cielo inabarcable?
¿Sientes los olores fríos
que otro frío encubrirá?
¿Sientes los que se han perdido
creyendo que volverán?
VICENTE JAVIER-F
lento el sol en su bravura
después de alcanzar altivo
su cumbre en el firmamento?
¿Notas tú ya los sabores
de las mieles, no sólo en las ricas
flores; de lo dulce, no sólo en pesadas
ramas, de suaves melocotones,
con pieles cual tus mejillas?
Huele el campo a las semillas
que crecieron bien regadas
cuando abril lloró sus gotas
y el verano hizo su gesto
de agostar lo que ya tieso
en un puro crujir reseco
sucumbió al hombre y al tiempo.
Huele al fruto que colgando
si tú no pones la mano
de maduro se caerá,
rodando por los ribazos
o aplastado en lo más llano
dándole a la tierra madre
pulpa tierna, fruto amable.
¿Hueles tú a tierra mojada
que mullida por las hojas
y arrastradas por los vientos
nos muestran camino en polvo
de estío más bien vencido?
¿Siente tu piel diferente
que, ora frío, ora caliente,
este aire tan variable
humedece las mañanas
con sus gotas de rocío
que acarician nuestros sueños
cuando buscamos perdidos
esa manta que sobraba?
¿Hueles todos los olores
que la tierra a borbotones
nos ofrece porque inquieta
pronto impondrá su quietud?
¿Hueles tú las mil razones
que la tierra y sus retoños
gritan soltando porciones
de bocados bien maduros
antes de que el firmamento
quiera blanco, frío y duro
el terreno que pisamos?
¿Sientes tú las mil preguntas
que si abrimos las ventanas
nos abruman todas juntas
ya fijes tus ojos firmes
en la tierra previsible
o en el cielo inabarcable?
¿Sientes los olores fríos
que otro frío encubrirá?
¿Sientes los que se han perdido
creyendo que volverán?
VICENTE JAVIER-F
sábado, 18 de septiembre de 2010
SURCOS DE PIEL
El surco empolvado
del rostro reseco
resalta profundo,
hundido y marcado.
El trazo señero
de la vida pura
clavado en la piel
no esconde la edad
de la sien.
¡Ay de mi piel
que se pierde de pie!
erguida de vida
que dobló la rodilla
mil veces y cien.
Pero... ¡ay de mi piel
que siguió de pie!
sabiendo que dentro
el seso despierto
mil veces y cien
tumbó las zozobras
de ayer y de ayer.
¡Ay de mi sien!
que supo coger
lo fresco del surco
que iba a prender.
El surco se ahonda
hora tras hora
seco de sed.
La sed que no deja
de aparecer.
Denme otro trago
de frutos amargos;
denme otro trago
de sorbos de ayer.
El hoy me refresca
la piel que ya seca
sabe que sorbe
saberes que agrietan;
que agrietan... o gritan.
No grites ya firme;
suaviza las grietas
con rasgos serenos,
con sorbos de sed
de la de aprender.
No agrietes tus surcos
con duro cincel;
no arañes tus grietas
con uñas de hiel,
con desgarro sin bien.
Recibe los surcos
con tono seguro
sabiendo que el polvo
cubre tus segundos
grabados en piel.
Polvo que cubres
el rostro de bien
no rasgues los surcos
que han sabido ser
los trazos seguros
de hoy y de ayer.
VICENTE JAVIER-F
del rostro reseco
resalta profundo,
hundido y marcado.
El trazo señero
de la vida pura
clavado en la piel
no esconde la edad
de la sien.
¡Ay de mi piel
que se pierde de pie!
erguida de vida
que dobló la rodilla
mil veces y cien.
Pero... ¡ay de mi piel
que siguió de pie!
sabiendo que dentro
el seso despierto
mil veces y cien
tumbó las zozobras
de ayer y de ayer.
¡Ay de mi sien!
que supo coger
lo fresco del surco
que iba a prender.
El surco se ahonda
hora tras hora
seco de sed.
La sed que no deja
de aparecer.
Denme otro trago
de frutos amargos;
denme otro trago
de sorbos de ayer.
El hoy me refresca
la piel que ya seca
sabe que sorbe
saberes que agrietan;
que agrietan... o gritan.
No grites ya firme;
suaviza las grietas
con rasgos serenos,
con sorbos de sed
de la de aprender.
No agrietes tus surcos
con duro cincel;
no arañes tus grietas
con uñas de hiel,
con desgarro sin bien.
Recibe los surcos
con tono seguro
sabiendo que el polvo
cubre tus segundos
grabados en piel.
Polvo que cubres
el rostro de bien
no rasgues los surcos
que han sabido ser
los trazos seguros
de hoy y de ayer.
VICENTE JAVIER-F
miércoles, 15 de septiembre de 2010
SUEÑOS HELADOS
Sueño párpados de hielo
de un azul de puro frío;
sueño sus pámpanos tiesos
como rejas de castigo
que han dejado allí oprimidas
las visiones sin sentido.
Sueño los iris helados
por hilos de llanto clavado.
Ojos de estacas tan firmes
que perdieron lo flexible
cuando creyeron posible
ver lo vivo estando tristes.
Al frío nadie resiste.
Las pupilas cuarteadas
-trozos de grises glaciales-
borran las luces soñadas
cuando los sueños mandaban.
¿Qué conexiones sin chispas
en la materia inconsciente
pueblan las mentes confusas
con sus vacíos sentidos
en las sinapsis perdidas?
Siento los párpados fríos
como un telón de dolor.
Quiero que suban tan suaves
en los siguientes albores
-ay, cada párpado ardiente-
que las mañanas resulten
brío que llegue al poniente.
Pero este hielo sellado
en los ojos derramando
ya sólo grises de fríos,
corta de cuajo los sueños
que anoche fueron soñados.
VICENTE JAVIER-F
de un azul de puro frío;
sueño sus pámpanos tiesos
como rejas de castigo
que han dejado allí oprimidas
las visiones sin sentido.
Sueño los iris helados
por hilos de llanto clavado.
Ojos de estacas tan firmes
que perdieron lo flexible
cuando creyeron posible
ver lo vivo estando tristes.
Al frío nadie resiste.
Las pupilas cuarteadas
-trozos de grises glaciales-
borran las luces soñadas
cuando los sueños mandaban.
¿Qué conexiones sin chispas
en la materia inconsciente
pueblan las mentes confusas
con sus vacíos sentidos
en las sinapsis perdidas?
Siento los párpados fríos
como un telón de dolor.
Quiero que suban tan suaves
en los siguientes albores
-ay, cada párpado ardiente-
que las mañanas resulten
brío que llegue al poniente.
Pero este hielo sellado
en los ojos derramando
ya sólo grises de fríos,
corta de cuajo los sueños
que anoche fueron soñados.
VICENTE JAVIER-F
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