Fluye, camino, fluye;
lleva, camino, lleva
sobre tu blanca montera
a seres de esparto y
cera, y a la sombra
en cualquier árbol,
cuelga a los ensartados.
Bajo tus propias cunetas,
somete a los malhadados.
Lleva, camino, lleva
a los que son pura
cera. Que ellos muestren
felices todas sus
cicatrices, y los jirones visibles
en desfiles imposibles.
Fluye, camino, fluye
y si tu propia corriente
vacío desea verte,
sigue, camino, al frente,
sin nada en que
detenerte.
Vicente Javier-F
Vicente Javier-F
GRACIAS POR ENTRAR EN ESTE TROCITO DE MUNDO PARTICULAR, POR AYUDARME A BUSCAR ESE MOMENTO DE PLACIDEZ. A VECES NOS LLEGA SINTIENDO LO BELLO, LO SUAVE Y SERENO. LO MISMO TE OCURREN LOS SALTOS DE ASOMBRO. LA VISTA LO APRECIA Y LO BUSCA INCESANTE.
GRACIAS DE NUEVO AL LEER LO QUE ESCRIBO. LO MISMO OS DIGO POR VER LO QUE VI.
GRACIAS DE NUEVO AL LEER LO QUE ESCRIBO. LO MISMO OS DIGO POR VER LO QUE VI.
jueves, 7 de abril de 2011
martes, 5 de abril de 2011
MONÓLOGO
Chaqueta raída y
ombligo a la
vista.
Sale a la escena
el señor perturbado.
Clama hacia el
cielo su grito
alocado:
-¡Señor! ¡Estrella!
¡Azul desbordado!:
¿Quién manda ahí
y por qué estoy yo aquí?
Siempre me han dicho
que espere mi turno.
¿Veré umbríos días
colmados de soles,
y prados prendados
de miel y ambrosía?
¿Alguien me dice
si yo desvarío?
¡Eh!, que yo estoy muy
cuerdo.
Si siempre me dicen
que hablo tan solo,
ahora yo escojo
hablar al más alto:
¡Eh, loco! ¿Tú a mi me has
hecho según tu color?
Si eres estrella...
o sol... o Señor,
¿a quién capirotes
he salido yo?
Yo, bien digno y
locuaz.
Los otros se espantan
por mi bien hablar.
¡Perdido Vacío!:
Si yo estoy bien
loco, ¿dónde tu
sentido?
Vicente Javier-F
ombligo a la
vista.
Sale a la escena
el señor perturbado.
Clama hacia el
cielo su grito
alocado:
-¡Señor! ¡Estrella!
¡Azul desbordado!:
¿Quién manda ahí
y por qué estoy yo aquí?
Siempre me han dicho
que espere mi turno.
¿Veré umbríos días
colmados de soles,
y prados prendados
de miel y ambrosía?
¿Alguien me dice
si yo desvarío?
¡Eh!, que yo estoy muy
cuerdo.
Si siempre me dicen
que hablo tan solo,
ahora yo escojo
hablar al más alto:
¡Eh, loco! ¿Tú a mi me has
hecho según tu color?
Si eres estrella...
o sol... o Señor,
¿a quién capirotes
he salido yo?
Yo, bien digno y
locuaz.
Los otros se espantan
por mi bien hablar.
¡Perdido Vacío!:
Si yo estoy bien
loco, ¿dónde tu
sentido?
Vicente Javier-F
lunes, 4 de abril de 2011
AIRE, VACÍO
Nada.
Aire.
Mente
difusa.
Trago
salvaje.
Trago
la nada
y lleno
mi ancha
morada,
de nada.
Aire.
Suelo
rasgado.
Dedos
dolidos
por polvo
de arena
arañando.
Manos
sin tacto
de abrazo
sonado.
Aire en el
cuerpo
vacío
de espacio.
Despacio
lo siento
al aire
sin cuerpo
y sin
pensamiento.
Masa
vacía.
Aire de
átomo
frío,
no existes;
no existo.
Vicente Javier-F
Aire.
Mente
difusa.
Trago
salvaje.
Trago
la nada
y lleno
mi ancha
morada,
de nada.
Aire.
Suelo
rasgado.
Dedos
dolidos
por polvo
de arena
arañando.
Manos
sin tacto
de abrazo
sonado.
Aire en el
cuerpo
vacío
de espacio.
Despacio
lo siento
al aire
sin cuerpo
y sin
pensamiento.
Masa
vacía.
Aire de
átomo
frío,
no existes;
no existo.
Vicente Javier-F
domingo, 3 de abril de 2011
PELDAÑOS
Peldaños que suben solos
a los trozos de los despojos.
No hay nadie que pise en ellos;
no hay nadie que suba a cielos
o a los desvanes austeros.
Escalas de pies sin dueños
pulidas por el señuelo
del brillo que va saliendo
por el frotado del tiempo.
a los trozos de los despojos.
No hay nadie que pise en ellos;
no hay nadie que suba a cielos
o a los desvanes austeros.
Escalas de pies sin dueños
pulidas por el señuelo
del brillo que va saliendo
por el frotado del tiempo.
jueves, 24 de marzo de 2011
ACASO...¿EL OCASO?
Vientos suaves
del ocaso
amargo.
Son sus corrientes
que acechan
dejándonos
aguda brecha.
Frota entonces
duro el pecho
por mantener
encendido
tu acompasado
latido.
Viento que abre
vereda
a la que siempre
se lleva
lo que un día ya no
queda.
El viento
no sabe de años;
la vida
no repara en daños:
es su destino
sin sino.
Sólo el que cree
saber
cree que sabe
de brisas,
y aquella que sopla
deprisa,
tranquilo,
que nunca
te avisa.
Vicente Javier-F
del ocaso
amargo.
Son sus corrientes
que acechan
dejándonos
aguda brecha.
Frota entonces
duro el pecho
por mantener
encendido
tu acompasado
latido.
Viento que abre
vereda
a la que siempre
se lleva
lo que un día ya no
queda.
El viento
no sabe de años;
la vida
no repara en daños:
es su destino
sin sino.
Sólo el que cree
saber
cree que sabe
de brisas,
y aquella que sopla
deprisa,
tranquilo,
que nunca
te avisa.
Vicente Javier-F
jueves, 17 de febrero de 2011
ECOS, QUE OS VAIS VENCIDOS
Ecos, que os vais vencidos,
¿de quién eran vuestros sonidos?
La tarde tendida soñaba que abría
los muros color azafrán.
La tarde irrumpía
con voz de color
bermellón.
Los hilos cargados de luz
batían fachadas
duchadas de cal.
los hilos gritaban
sollozos de amor.
Las calles callaban
silencios de ardor.
Las calles querían
la noche ya fría,
y ¡pobre del sol!,
que mandó su calor
gritando los ecos color
bermellón.
Vicente Javier-F
¿de quién eran vuestros sonidos?
La tarde tendida soñaba que abría
los muros color azafrán.
La tarde irrumpía
con voz de color
bermellón.
Los hilos cargados de luz
batían fachadas
duchadas de cal.
los hilos gritaban
sollozos de amor.
Las calles callaban
silencios de ardor.
Las calles querían
la noche ya fría,
y ¡pobre del sol!,
que mandó su calor
gritando los ecos color
bermellón.
Vicente Javier-F
viernes, 4 de febrero de 2011
VEO LÁMPARAS ARDIENDO
Veo puentes quebradizos
sobre ríos de papel.
Veo lámparas ardiendo
en lo hondo de tu ser.
Ríos que pintaste azules
desgastaron sus orillas
tomando tierra a raudales.
¡Qué mordiscos dan los ríos
a la orilla que los guía!
¡Qué colores tan terrosos
de los barrancos vencidos!
¡Qué piedras tan desgastadas,
por los siglos succionadas!
¿Y de aquel azul pastel?
Ni lo has visto ni sabes de él.
Yo te conocí serena
como el aurora que asoma
rompiendo en destellos bellos
la oscuridad de mi alcoba.
Pasan los días de vida
pintando puentes de acero
que nos lleven al consuelo
de aquella orilla que veo.
Cada idea que yo tengo
por alcanzarla allí en frente,
provoca una grieta fuerte
en los tensores del puente.
Se cae mi idea que tengo
del azul y del acero.
Me quedo sin mi consuelo
al ver consumir en fuego
tu seno que antes fue cielo,
de azul que lo fue primero.
Ahora es oscuro fango,
que yo -turbado- contemplo,
lo mismo que voy mordiendo
tensores de duro hierro,
pues sé que el azul es sueño
y si persisto me quemo
en las lámparas ardiendo
dentro de tu seno-sueño.
Vicente Javier-F
sobre ríos de papel.
Veo lámparas ardiendo
en lo hondo de tu ser.
Ríos que pintaste azules
desgastaron sus orillas
tomando tierra a raudales.
¡Qué mordiscos dan los ríos
a la orilla que los guía!
¡Qué colores tan terrosos
de los barrancos vencidos!
¡Qué piedras tan desgastadas,
por los siglos succionadas!
¿Y de aquel azul pastel?
Ni lo has visto ni sabes de él.
Yo te conocí serena
como el aurora que asoma
rompiendo en destellos bellos
la oscuridad de mi alcoba.
Pasan los días de vida
pintando puentes de acero
que nos lleven al consuelo
de aquella orilla que veo.
Cada idea que yo tengo
por alcanzarla allí en frente,
provoca una grieta fuerte
en los tensores del puente.
Se cae mi idea que tengo
del azul y del acero.
Me quedo sin mi consuelo
al ver consumir en fuego
tu seno que antes fue cielo,
de azul que lo fue primero.
Ahora es oscuro fango,
que yo -turbado- contemplo,
lo mismo que voy mordiendo
tensores de duro hierro,
pues sé que el azul es sueño
y si persisto me quemo
en las lámparas ardiendo
dentro de tu seno-sueño.
Vicente Javier-F
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