Vicente Javier-F
GRACIAS POR ENTRAR EN ESTE TROCITO DE MUNDO PARTICULAR, POR AYUDARME A BUSCAR ESE MOMENTO DE PLACIDEZ. A VECES NOS LLEGA SINTIENDO LO BELLO, LO SUAVE Y SERENO. LO MISMO TE OCURREN LOS SALTOS DE ASOMBRO. LA VISTA LO APRECIA Y LO BUSCA INCESANTE.
GRACIAS DE NUEVO AL LEER LO QUE ESCRIBO. LO MISMO OS DIGO POR VER LO QUE VI.
GRACIAS DE NUEVO AL LEER LO QUE ESCRIBO. LO MISMO OS DIGO POR VER LO QUE VI.
viernes, 9 de marzo de 2018
jueves, 8 de marzo de 2018
Cuando te palidecieron los peldaños
Cuando te palidecieron los peldaños
de subir hasta tu boca
ya no supe qué decir,
a qué pliegue de tu voz asirme
sin caer por la escalera que me turba los acechos
(¡nunca siendo redentores!).
Cuando te gritaron las caricias
y solo fueron sangre los intentos.
Ahora lloro rojo por mis lágrimas corrientes.
Ahora mi pañuelo pide blanca relevancia
mientras lloran los lamentos
por no alzar mi leve ascenso,
ya no solo por los pliegues de tu estruendo,
ya no solo por ariscos entresijos de tu tiempo,
sino simplemente por el aire limpio
sábado, 3 de marzo de 2018
Constatación urbana
Hay un lenguaje de las casas,
con cortinas que se atrampan,
con persianas elevadas
y un silencio que recubre las estancias.
Los sombreros de las tejas seguirán cubriendo entornos
—en los pueblos—,
que se callan o se activan
con el sol de la mañana.
Hay viviendas que se apagan con la propia luz
que las halaga. Se vacían y se quedan recluidas
en las horas muertas sin la vida.
Ya no quedan las personas entornando sus vivencias
entre las paredes gruesas que conocen los secretos
de esas vidas mantenidas entre cal y entre cenizas.
Ya no quedan las miradas que te escruten las acciones.
Sale el aire por las puertas persiguiendo a las personas
que se marchan y retornan a la hora del cansancio a mesa
puesta.
Nocturna vecindad que no rezuma
los momentos de las horas con sustancia.
Y las casas se enamoran del zumbido
de las voces de los plasmas y pantallas
enrolados en nocturnas distracciones.
Fuera, la lechuza se reencuentra —como siempre—
sábado, 27 de enero de 2018
Si tuviera que escribir algún poema
Si tuviera que escribir algún poema
lo abriría con un si condicional
que estuviera abriendo él mismo
unas cuantas hendiduras en la masa de certezas
que acompaña el devenir del que esto escribe
y de muchos de todos los demás.
Abriría debatiendo —el propio texto ya en su duda—
si seguro que era cierto el postulado que te inquieta
y que mantienes con denuedo
con el pecho de su esencia tan fornido,
tan abierto, tan dispuesto a recibir los golpes que te afirmen
la dureza de saberse solo firme.
Si tuviera que escribir algún poema
con el sí condicional de cabecera
no podría usar el no como profundo decidor.
no podría levantar la ene en parapeto de vanguardia
ni la oronda letra o como regalo para el ¡No!
(Y aunque el si condicional era un modesto embaucador
para tanto tono seco que pudiera resolver en extenderse
en el papel, casi acaba como adverbio y enemigo de ese ¡no!
viernes, 12 de enero de 2018
Insolencias en el alba
Golpéate otra vez con el aire absoluto
de la noche mientras duermes inocente,
mientras sientes solo aquel vacío de inconsciencia
y aparece el golpe duro del deber de incorporarte.
Aparece el sopapazo en la mente y en el ser que está dormido
de ese abrupto puñetazo de la hora del deber que corta el
sueño.
Por si fuera poco el saber que está la muerte
esperando a aporrear nuestra existencia
nos ponemos obligados a escuchar la madrugada
con latidos cual mordiscos a la lánguida presencia
por la vida.
pi pi
pi pi pi pi pi pi pi pi pi pi
(Trastócame la madrugada,
fluye como un siervo de ese látigo servil
que prorrumpe con su grito
más que nada descorazonadoramente
lunes, 25 de diciembre de 2017
Has temido cada noche
La niebla estaba por el río
y ha subido,
como suben los temores a la noche.
Has temido cada noche
porque crecen los puñales de lo oscuro
y te punzan
en sus horas trasojadas
que confunden las materias
con las almas que se esconden
entre sábanas
y olvidos.
Has temido las carencias
como temes las palabras
sin destino.
Ha subido ya la niebla
y se ocultan
las palabras
domingo, 17 de diciembre de 2017
El festín de las briznas
Unas briznas presumidas,
confundidas por las gotas
que pretendan un abril que sueñe ahora.
(No les será dado.)
Se enamoran del festín del agua clara
y les gusta revivir
la querencia por las formas
de las nubes tan volubles
que emocionen
la inquietud de sus deudoras.
(Y se quieren engañadas.)
Y reviven
sin sentir a los ocultos segadores
de un blanco cristal de hielo.
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